Mostrando entradas con la etiqueta Consumismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consumismo. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de junio de 2012

Generaciones futuras II: el consumo


Se tiene que llevar a cabo un cambio en el modelo de vida actual. El consumo nos está autodestruyendo: como planeta, pero también como individuos


Tenemos unas necesidades, no básicas, impuestas a través de la publicidad y de los medios de comunicación. Necesitamos, tal y como nos indica el nombre, satisfacerlas. ¿Cómo? Consumiendo el producto o servicio. 

De esto se trata nuestro modelo de vida actual. Pero hay un gran problema, los productos y servicios que se consumen se tienen que producir, para producir se necesitan materias primeras y estas se están agotando. En resumen: estamos en un modelo de vida finito, que tarde o temprano tendrá que desaparecer, además de estar agotando los recursos naturales del planeta, que son finitos.

Pepa Aguilar, bióloga y miembro de Ecologistas en acción, tiene claro que vivimos en un mundo finito, en el cual la falacia del crecimiento continuo es imposible solo hay un camino posible “vivir mejor con menos”.

Y para esto se necesita un cambio, no solo económico, sino también social. Serge Latouche, economista y teórico del decrecimiento, argumenta posibles caminos hacía un decrecimiento, como la localización de la economía, la producción a escala local y sostenible, la desindustrialización, el fin del modelo de transporte, el fin del consumismo y de la publicidad¸ la des urbanización, el fin del salario máximo, y un largo etcétera de ítems que darían un cambio en nuestra sociedad, volviéndola más sostenible. 

Claro que sobre papel se ven las cosas muy fáciles, pues hay barreras que superar: hay niveles de resistencia con los que se tiene que luchar para poder conseguirlo:
  •       El individual
  •        El de las alternativas colectivas (organizar otras formas de vida)
  •        El político (definición de otra sociedad)

Primero tenemos que tomar consciencia como individuos sobre el nivel de consumismo que tenemos cada uno de nosotros y valorar si es ético y sostenible con el futuro, del planeta pero también de las generaciones que están en porvenir. 

Debemos tener claro que otro mundo no solo es posible, sino que tenemos que hacer para que exista. Pepa Aguilar, comenta que “Latouche  ha vivido en África y aporta sus reflexiones sobre el fracaso al querer implantar allí el modelo de desarrollo occidental, indicando que en África existe un funcionamiento paralelo aeconómico, basado en lo social, las relaciones con la familia, las amistades, la religión, los vecinos, la obligación de dar y compartir, recibir y devolver, etc. las prácticas milenarias de negociación, donación, regateo ó intercambio”.

Es hora de salir de este modelo de vida equivocado y limitado para poder emprender otro que conlleve más sostenibilidad a nivel medioambiental y a nivel cultural también.


Pongamos un ejemplo

El consumismo no nos hace más felices, aunque nosotros pensamos que sí. Al fin y al cabo nos crea una dependencia hacía lo material, que por otra parte no es imprescindible para vivir. Un ejemplo de ello podrían ser los móviles: el nuestro actual modelo de vida es imprescindible vivir con un móvil. Y mucho, pero mucho mejor si es con internet. Porque si no tienes internet en el móvil lo acabarás “necesitando”.

Y también es imprescindible ir cambiando de modelo de móvil a medida que determinada compañía lanza, al mercado, la última sensación. La gente acaba acumulando móviles, que no usa. Es una estrategia comercial maligna, bajo mi punto de vista.

Pues bien, hay una materia primera esencial para construir nuestros móviles, nuestros ordenadores ó videojuegos. Es el Coltan. Un mineral que se encuentra en la República Democrática del Congo y que causa radioactividad, lo que es causa de enfermedades irreversibles entre los trabajadores, que por otra parte tampoco trabajan bajo unas buenas condiciones laborales.

Aquí tenéis un video donde se explica mejor las consecuencias de la explotación de las minas del coltan. Este es solo un ejemplo de que el actual modelo de vida es insostenible y que, además, la pagan aquellos que no son causantes de ella.






 Enlaces de Interés
 


domingo, 10 de junio de 2012

La involución del Estado Social


Nada será como nos lo habían contado. Nada será como nos lo habían hecho imaginar. Todo será distinto; menos igualdad de oportunidades, más pobreza, más impotencia… 



Nos vendieron que la tipología de Estado en la cual estábamos metidos era ideal, puesto que era una mezcla de la intervención total del Estado y de la libre economía de los mercados. En la nuestra, el Estado estaba allí para salvarnos. Para ofrecernos unas garantías que hicieran repercutir, positivamente claro está, en la configuración de la calidad de vida de la ciudadanía.

Y yo ahora me rio. Vicenç Navarro, sociólogo y politólogo español, escribió en “los retos de la sostenibilidad del EstadoSocial”, que en el Estado del bienestar existen intervenciones, más concretamente 5; en transferencias sociales (subsidios, etc.), en los servicios públicos como la educación o la sanidad, en intervenciones normativas y sancionadoras, en la creación del buen empleo y en la reducción de las desigualdades sociales.

¿Y en qué ha quedado todo esto? Si poco a poco se va desdibujando este “paraíso” que nos habían vendido. En España todas estas intervenciones están borrosas y van decayéndose poco a poco. Dentro de nada, seguramente dejaran de existir. De hecho, para ciertos colectivos están dejando de existir. Sin tener en cuenta que la crisis financiera, europea, monetaria o como quieran llamarle se está perpetuando y  está diferenciando aún más las desigualdades sociales.  Albert Sales, politólogo y sociólogo y miembro del equipo de SETEM, lo reitera y añade que en función de tu papel que tienes en la sociedad, la vulnerabilidad delante de la crisis no es la misma porqué las desigualdades son patentes.

Ya no podemos decir que el Estado Español es un Estado Social y democrático de derecho cuando está claro que no lo es. Se rescata Bankia con el dinero que se había recortado en Educación y Sanidad. ¿Des de cuando los bancos son fundamentales para nuestro estado social? 



Hace falta un cambio de rumbo colectivo y hacer frenar a esta política de los mercados para decir que ya estamos hartos. Cada vez hay más movimientos y más acciones para hacer oír una voz que parece no estar cansada de gritar; des del 15M hasta plataformas on-line. Pero debemos de dejar de vivir en pequeñas burbujas y centrarnos en lo que es la colectividad. El pesimismo colectivo que está emergiendo tiene que salir, sobre todo si tenemos en cuenta que los medios de comunicación no van a dar ninguna voz a nadie que no sea estrictamente oficial, para poder protestar sobre que el Estado Social esta involucionando.



Enlaces de Interés


sábado, 2 de junio de 2012

¿Qué es el desarrollo?


  Para mí, desarrollo significa la garantía universal de los derechos humanos para toda la población mundial en sus tres categorías: derechos político-civiles, los económico-sociales y los medioambientales. Con el objetivo de una mejora de la calidad de vida de las personas

 



Desarrollo no es equiparable a la riqueza económica-monetaria o al grado de industrialización que tiene un país, sino en la calidad y condiciones de vida de sus ciudadanos. Y saber diferenciar calidad a nivel de vida.
Se trata de un concepto que surge después de la segunda Guerra Mundial, donde se empezó a comparar a los países: unos más “atrasados” que otros (las comparaciones nunca fueron buenas) en términos industriales como motor de crecimiento económico. Y aquí es donde podría empezar otro debate; ¿el crecimiento económico se compara al nivel de desarrollo del país?

La cuestión es que después de la segunda guerra mundial, el bloque de países que no se situaban en ninguno de los dos grandes bloques de aquél entonces, el capitalista o el comunista se les llamó países del tercer mundo. No pertenecían a ninguno de los dos primeros. Además, todos ellos tenían un denominador común: la mayoría eran antiguas colonias, ser poco industrializados, tener fuertes déficits sociales o tener fuertes presiones demográficas entre otras cosas. 

Desarrollo se asocia a los países capitalistas, el no-desarrollo a los del tercer mundo.

Desarrollo y crecimiento

Entonces nace un problema que a mi parecer es muy grave: asociar el desarrollo al crecimiento económico. Partiendo de la idea de que la economía se basa en la gestión de los recursos, no se puede asimilar un crecimiento indefinido, puesto que al ser limitados llegará un momento que no se podrá crecer más y se entrará en una crisis conceptual.

Asimismo entramos también en la debacle de que para sostener nuestro crecimiento estamos limitando el propio desarrollo de otros países. Tanto si se habla erróneamente de desarrollo como crecimiento económico e incluso más importante, también se limita si se habla de desarrollo como concepto de calidad de vida a una gran parte de la población mundial.

Está claro que los humanos no sabemos gestionar. La avaricia de quienes tienen más y no paran de querer está terminando de estropear lo que hay: y la deuda externa no queda absenta de esto, ya que afecta a tantos países. Ahora nosotros lo sabemos más que nunca, y es consecuencia de esta mala gestión.


No viene de nuevo

Esta preocupación quedó reflejada en el informe del club de Roma de 1972. Donde se reunieron grandes personalidades, académicos, investigadores y políticos, con el objetivo de investigar y alentar métodos o interesar a grupos influyentes sobre las perspectivas de la crisis en progreso que estaba, y está, afectando al medioambiente. El informe presentado por Dennis Meadows y titulado “Los límites del crecimiento”    despertó preocupaciones y polémicas. Y dio una visión alarmista y determinista del futuro. Según este informe, si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento tal y como se conocen hoy en día, el planeta alcanzará los limites en los próximos 100 años. Bueno, más bien menos, ya que ya han transcurrido más de 25 años del informe.




Está claro que el concepto de desarrollo se debe de unir con el de la calidad de vida de la población y la garantía de los derechos humanos universales. Se debe entender como una cuestión social y no como una cuestión económica.

Enlaces de interés